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LINDA KOHEN (1924-2026)

Despedimos apenados a Linda, pero a la vez con profundo agradecimiento por todo lo que nos dejó. En múltiples aspectos, no solamente en el plano artístico, punto de partida sin duda de nuestra admiración. Momentos imborrables de conversación, amistad y escucha perdurarán recordando su calidez, dedicación convicción y entrega en su hacer.
LINDA KOHEN (1924-2026)
El pasado 21 de enero recibimos acongojados la triste noticia del fallecimiento de la
artista ítalo uruguaya Linda Kohen (Milán 1924).

A lo largo de su intensa existencia depuró un lenguaje que no solamente la singularizó, sino que la situó entre las personalidades más destacadas de la plástica nacional, así como su reconocimiento fuera del país.
No solamente el qué ha pintado vuelve reconocible su obra sino el cómo lo ha hecho, configura una unidad indisoluble. Es que Linda fue y vivió en lo que pintó y en cómo lo pintó. En sus pinceladas leves, en la delgada capa de pintura que transparenta la tela o en el empaste que acentúa, en los trazos del esbozo que perduran, en el tono, en el manejo ascético y ordenado del espacio.
“Pintar justifica mis días” -expresó en algún momento, cumpliendo a rajatabla en su producción, que ella no dudó en llamar “autobiográfica”, como contados artistas, con aquella idea que orientó la reflexión escrita y pictórica del Maestro Torres y luego el magisterio que sus hijos y discípulos continuaron, de religar, en un sentido cuasi religioso del término, el arte con la vida.
En su pintura desarrollada en series, hay algo más que una poética de lo cotidiano, encontramos esa misteriosa ligazón entre ella y la emoción que los seres y objetos que la rodean le revelan, convirtiéndolos no sólo en motor de su pintura, sino en “pintura-pintura”, como gustaba decir al querido Nelson Ramos.
En el año 2000, el carácter intimista se abrió a una notable exploración del espacio con su obra “El Gran Biombo”, con continuidad en ”El Laberinto”, instalación que se transformó en una verdadera metáfora de la vida, encontrando su lugar en lo universal, tocando al hombre sus decisiones y sus miedos.
Su obra continuará interpelándonos como siempre con la discreción de un susurro, hablándonos bajo desde sus conmovedores silencios. Y siempre sin duda nos dirá algo. Algo referente a la vida y su misterio y al propio del arte.
Compartimos este sentir con el artista franco-uruguayo Luis Souza Cortés con quien disfrutaba de conversar en italiano.

Angeles Martínez 24/1/26

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